Tous, Dios y otros asuntos

17 de diciembre de 2014

El árbol de Tous es particular

En Barcelona, bajando desde Plaza Catalunya, grupos de turistas y curiosos se detienen delante del árbol de navidad patrocinado por Tous. Agradables mensajes trepan hacia su copa, iluminando los leds de color con buenas intenciones. Figuran “felices fiestas”, “te quieros” y saludos inquietantemente melifluos en catalán, castellano o inglés. Al pie del árbol hay instrucciones concisas para que los viandantes puedan enviar su propia frase. Solo hay que escribir el hashtag apropiado y un mensaje desde una cuenta de Twitter.

¡Qué ilusión disfrutar de un momento de gloria festiva; iluminar con palabras la espiral que trepa hacia el cielo barcelonés…! Móvil en mano teclea una pareja, luego hacen lo propio tres amigas, después cuatro borrachos… esperan (“no lo veo”), desesperan (“vaya…”) y se marchan (“mierda”). Nada. Ni una triste sílaba. No han visto su frase, ni la verán. @Paolo, @María o @Hugo son nombres genéricos, y los escritos correspondientes demasiado amables para ser auténticos.

Diríase que la marca del bicho orejudo rechaza injerencias en su estrategia publicitaria. “Jolín, esto no funciona”, dice una niña mona con botas de montar y collar dorado. “Así es la vida, querida pijilla” –habla el espíritu de las navidades pasadas (de vino)- “en ocasiones nos volvemos tan excluyentes y superficiales que nos rechazan, por reales, en nuestra propia fiesta”.

Juegos reunidos de monguer

Nos gusta montar reuniones como el que limpia el polvo por no estudiar, o la que estudia por no limpiar el polvo. Lo pasamos pipa (des)concertando citas porque hablar cara a cara y decidir, sin un discurso previo y machacado, da flojera de piernas y crisis de valentía. Así, nos quejamos de la burocracia exterior y montamos nuestro propio laberinto de fechas para quedar una y otra vez y postergar las decisiones hasta la próxima reunión. Es el camino que escogen algunas relaciones para agonizar, y el viacrucis de los trabajos y la política: dejamos para el infinito lo que no nos conviene hacer hoy.

A nivel global el mundo es tan simple como a nivel local (monguerización). Fijaos: nos sorprendió la enésima pantomima sobre el cambio climático en medio de la actualización de nuestro blog; no pudimos escribir nada sobre la reunión. ¡Y eso que nos ahorramos! En resumen: Blablablá intentaremos hacer algo positivo, en un futuro no muy lejano (o sí) blablablá es posible que blablablá ya veremos blablablá tomemos un chupito bablablá y se ha acabado el tiempo. ¡Hasta la próxima reunión! Como dice Javier García Breva: “El problema no son las cumbres del clima sino el cinismo que gobierna el planeta”.

Como propósito para el 2015 deberíamos aprender a reunirnos menos, y solucionar más. A todos los niveles.

¡Dios!

Cooliflower bañadorEstamos al borde de las rebajas la navidad. Y tras un año de corrupción y mala baba se lleva maldecir a las alturas, culpar al tipo de la barba blanca-ente misterioso-astronauta con poderes-triángulo de un solo ojo que decide sobre la vida y la muerte.

El mundo parece haberse dividido entre las personas que despotrican contra todo lo referente a la religión, y los piadosos que se creen únicos, verdaderos, y con derecho a joder otras vidas, como si fueran hooligans sagrados -mención especial, por asquerosa, se merecen los asesinos en nombre de dios-. En medio del fanatismo sobreviven las personas que silenciosamente viven su culto, o la falta de él, con amor y respeto; tienen la convicción de que deberían sembrar el bien para hacer de esta pequeña bola azul en medio del universo un lugar mejor. Es esta última gente, creyente o no, la que se merece un reino de los cielos aquí, ya mismo, en la Tierra; por ellos (y por ti, de otro modo jamás habrías llegado a leer esta línea) merece la pena levantarse cada día.

Piénsalo: Si Dios existe con toda su infinita sabiduría salvará antes a una buena persona pagana, que a mil capullos rezando. Y si no existe, la situación es la misma, solo hay que pensar en nuestros amigos y familia. ¿Qué queremos para ellos, para los niños actuales? ¿Culpamos a Dios, o al ser humano? En el fondo somos buenos, aunque algunos sicópatas organizados nos quieran convencer de lo contrario.

Para finalizar: Si te gustamos, comparte… y si todavía no lo has hecho participa en nuestro CONCURSO. Gracias por ser cooliflowerense. 😉